viernes, noviembre 13, 2009

La Broma de Aleister Crowley


Aleister Crowley solía contar una broma; de la que afirmaba que para aquel que la llegue a entender, la magia se hará tan clara como el día.

Estaban dos hombres compartiendo un vagón de ferrocarril; ellos no se conocían, así que fue la casualidad lo que los juntó.

Uno de los hombres tenía en el regazo una caja de cartón con hoyos en la tapa; después de pasar un rato contemplando la caja y preguntándose que contendría, el otro hombre no pudo contener su curiosidad y dijo

- Disculpe usted; pero no pude dejar de notar su caja, ¿Es posible que contenga alguna clase de animal dentro?

El otro hombre, a pesar de incomodarse un poco por la impertinencia de su acompañante, sonrió educadamente y contestó.

- Usted está en lo correcto; de hecho hay una criatura guardada dentro de ésta caja. Y le voy a hacer una revelación, el animal es una mangosta.

El que había preguntado estaba sorprendidísimo por ésta respuesta, así que tuvo necesidad de que su acompañante le diera más detalles, por lo que para seguir la conversación contestó.

-¿Una mangosta señor? Debo decirle que esperaba que tuviera un gato, o un conejo dentro, no un espécimen tan exótico. Una criatura tan extraña, excita mi curiosidad, le ruego por favor que me hable un poco más de ella. Me voy a atrever a preguntar. ¿Por qué viaja usted con esa clase de animal?

El hombre de la caja se encogió de hombros y respondió;

-Bueno, es un asunto personal debido a que está relacionado con una tragedia familiar. Sin embargo como usted me inspira confianza, voy a contar con su discreción y le voy a relatar mi desventura.

Verá usted; esta tragedia de la que hablo se debe a mi hermano mayor. El siempre ha sido lo que podría llamarse la oveja negra de la familia. Por muchos años se le ha relacionado con toda clase de vicios; pero el peor de ellos para él, es su desmedida afición a las bebidas alcohólicas.

Su adicción ha ido progresando de tal manera que ha llegado a la etapa terminal en la que el enfermo se ve acosado por episodios de delirium tremens.

Mi hermano ve a todas horas que lo atacan serpientes, esa es la razón por la que le llevo la mangosta; para que pueda librarse de ellas.

-Habrá de perdonarme - respondió el hombre perplejo - pero esas serpientes que ve su hermano ¿acaso no son serpientes imaginarias?

-Por supuesto- dijo el otro; mientras señalaba a la caja perforada que tenía en el regazo con un gesto lleno de significado- Es por eso que le llevo una mangosta imaginaria.

1 comentario:

MaRieLa In ChAiNs dijo...

Los mundos invisibles existen en algún rincón de la mente... ¿hará falta algún artefacto como en el cuento de Lovecraft "Del más allá" para que cualquier ojo no entrenado los perciba?, jajaja.

Por cierto, de Babalon era saber en general, así que estaría genial que escribieras un poco más extensamente acerca de este interesante asunto.



Blessed Be!