viernes, noviembre 20, 2009

Accediendo al mundo astral.


Endimión era un pastor griego que vivía en una región que hoy pertenece a Turquía; una noche de verano se refugió en una gruta del Monte Latmos a descansar; la noche era clara, y en el cielo Selene paseaba en su carruaje. La luz de la luna entró en la cueva, y así Selene pudo ver al joven dormido; en el momento en que la diosa lo miró se enamoró de él.

Descendió entonces del Cielo, y Endimión fue despertado por el roce de los labios de Selene sobre los suyos. Cuando el pastor abrió los ojos, vio que toda la caverna estaba iluminada por la luz plateada de la Luna y ante él se encontraba la Diosa brillante, y desde ese momento entre los dos nació una gran pasión.

Selene subió después al Olimpo, y rogó a Zeus que le concediera a su amado la realización de un deseo, cosa que éste aceptó. Endimión, luego de meditarlo, pidió el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertaría para recibir a Selene. Zeus le concedió su petición.

Desde entonces, Selene visita a su amante dormido en la caverna del monte. De este amor nacieron cincuenta hijas, y en varias versiones también, Naxo, el héroe de la isla de Naxos

Las noches en las que Selene se reencuentra con Endimión son las noches en las que no podemos ver la luna en el cielo es decir las noches de luna Nueva.

Una de las interpretaciones esotéricas del mito, considera que el sueño de Edimión es una indicación de que si el hombre desea convivir con los Dioses, eso solo es posible estando en un estado alterado de conciencia.

Los rituales, las meditaciones, la ingesta de drogas, los cánticos y bailes sagrados, las oraciones y el resto de los recursos empleados por las tradiciones místicas son una manera de acceder a esos estados alterados de conciencia. En el caso de los trabajos de sendero se busca descender paulatinamente a las profundidades del inconsciente, por lo que es conveniente establecer una rutina que vaya marcando esa ruta y que con la práctica constante se nos facilite la transición.

En algunas escuelas se le indica al estudiante que se imagine navegando en una barca que se desplaza por un río que entra a una cueva; en otras que descienda la escalera que lleva a un sótano al final de la cual hay una puerta que debe abrir. Hay meditaciones en la que la persona debe verse volando hasta alcanzar un castillo o pirámide, o entrar a una caverna que debe recorrer –a veces hay una laguna subterránea y un barquero que lo transporta- o caminando en un bosque por un sendero que se interna en una parte de vegetación tupida, -en cierta ocasión en una meditación guiada se me dio la instrucción de visualizara una luz brillante a unos metros de mi cabeza y de la cual pendía una cuerda que debía trepar hasta “entrar en la luz”-.

Como podemos observar en todos los ejemplos hay un viaje o desplazamiento, un escenario que va cambiando de ser algo común a una realidad alterna y un momento de cruce, lo importante de todo eso es establecer una rutina que se quede anclada al inconsciente. Adicionalmente la repetición hace que cada vez las visualizaciones sean más reales. A partir de allí, y una vez hecho la transición o cruce podemos dirigirnos con la imaginación a cualquier lugar que deseemos explorar[i].

A continuación explico mi manera personal de entrar a un estado alterado durante los trabajos de sendero, los símbolos y lugares tienen un significado especial para mí, por lo que más que una hoja de ruta es un ejemplo para que cualquier interesado en Pathworking[ii] pueda crear su propia puerta a una realidad alterna.

“Usualmente me relajo con una versión abreviada del entrenamiento autógeno; estoy con los ojos cerrados sentado en semiloto con la espalda recta, mi respiración es profunda. Ya relajado tomo consciencia de mis manos, eso es fácil porque un área relativamente grande del cerebro está enfocada en las manos.

Una vez que hago presente la información de las manos - posición temperatura, contacto, etc.- trato de visualizarlas en la posición en que están y a continuación imagino que las estoy viendo frente a mí.[iii]. Después de un momento imagino que llega flotando un anillo que es la representación de la autoridad mágica[iv], y lo coloco en el anular derecho, que es el dedo de Júpiter.

A continuación comienzo a andar; el camino está oscuro, pero a los lejos hay una luz que es a donde me dirijo, cuando hay la suficiente claridad llega a mí el ser que he creado para proteger la entrada que voy a atravesar, esto es necesario para que el inconsciente sepa que en todo momento el camino de regreso es seguro. Lo saludo y me acompaña unos pasos, hasta que encontramos un rectángulo empotrado en el piso que mide algo así como metro y medio por treinta centímetros. Lo señalo con el dedo y le ordeno en un lenguaje mágico que se levante. Al hacerlo se revela un espejo de dos metros de alto. La luna es negra y no refleja nada, entonces digo tres veces mi nombre mágico, en cada ocasión el cristal vibra un poco como si fuera líquido y una figura empieza a dibujarse. Soy yo mismo vestido con mis arreos mágicos, entonces subo las manos hasta la frente y hago el signo del que entra atravesando el espejo, una vez del otro lado el signo del silencio y me dirijo a donde quiera ir.

Como se puede observar el escenario y la historia no son difíciles de recrear, con la repetición constante los detalles se han ido afinando de tal manera que no tengo que estar creando de la nada en cada ocasión, en el transcurso del viaje se han empleado los sentidos astrales y desde el principio se ha establecido la autoridad y el derecho para poder recorrer los mundos mágicos.

Una par de consideraciones, cuando hablamos de mundo astral e imaginario al menos al principio es la misma cosa. Si observamos el árbol de la vida cabalístico, el sendero inmediato superior al mundo físico, está representado por La luna (Yesod), a la cual se le relaciona con el inconsciente, las ensoñaciones, las fantasías sexuales, y el mundo astral. Que una cosa sea imaginaria, no significa que no tenga repercusión en el mundo físico, baste considerar que estamos rodeados de metáforas que nos condicionan como los países con sus fronteras, y la relación Norte/arriba Sur/abajo, o la creencia de algunos que piensan tener derechos sobre otros. A partir de Yesod las imágenes son simbólicas, no literales. Un ermitaño puede representar, al tiempo, a Saturno, el fin de la vida, o la experiencia. La interpretación entonces debe hacerse tomando en cuenta el contexto de la imagen.

Sator



[i] En el caso de las meditaciones cabalísticas el punto de partida es un templo ubicado en la Sephira inferior que conecta el sendero que deseamos explorar y la culminación del viaje es el templo correspondiente a la Sephira superior

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[ii] El Pathworking no se limita a la Cábala, se puede explorar cualquier realidad alterna para integrar a nuestro ser las energías y aprendizajes contenidas en ellas; Las Leyenda del Rey Arturo, el simbolismo astrológico o alquímico, los trabajos de Hércules , los Túneles de Seth, serían ejemplos plausibles . En ese sentido sería posible recorrer los escenarios de La Guerra de las Galaxias, ó el universo Matrix; pero esto no es conveniente debido a que no estamos buscando el efectismo de escenarios novedosos, sino las repercusiones de estar en contacto con experiencias Arquetípicas. Y para que eso sea posible una historia debe haber estado cierto tiempo gestándose en el inconsciente colectivo para que puede alcanzar esa calidad.

[iii] –Por alguna razón visualizar las propias manos no es tan fácil como parece, es sabido que si uno toma conciencia de estar en un sueño y mediante un esfuerzo de voluntad es capaz de verse las manos, el sueño normal se convierte en sueño lúcido-.

[iv] Algunas cosas no las voy a describir a detalle, el anillo si existe en la realidad y ha sido consagrado para el propósito que indico.

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